Legado

A lomo de Mula: El verdadero líder se evidencia en las circunstancias

Por Carlos Francisco Restrepo P

Uno de los riesgos de vivir en un mundo que va a gran velocidad, en el que lo material ha adquirido un valor exagerado y el individualismo se ha exacerbado, es que la capacidad de conseguir resultados, y la inmediatez de estos, se conviertan en los principales indicadores del liderazgo, dejando de lado algo que es esencial en un líder: el bienestar del ser humano.  No se trata de olvidar los resultados, ni mucho menos, sino de hacerlos sostenibles y de construir un legado que nos lleve a tener un mundo mejor.

Partiendo de esta idea, y con el fin de mostrar un referente distinto, voy a referirme en este escrito a alguien que tuvo gran influencia en mí y en la visión que tengo del liderazgo.

Antioqueño[1] de nacimiento, siendo aun joven, mi abuelo materno migró al departamento de Caldas, aprovechando la dinámica de colonización de los territorios que hoy conforman los departamentos del Quindío y Risaralda, que se dio en la primera mitad del siglo XX.  Gracias a ello pudo adquirir tierras y empezó a sembrar café y criar ganado lechero. Pronto tuvo algo de éxito, y pudo contratar a algunas personas para que le ayudaran con el trabajo y cuidaran la tierra.

Recuerdo de él su temperamento jovial y divertido, y tenía un maravilloso sentido del humor. Pero además era un caballero, que destacaba en el trato respetuoso que daba a las demás personas.