Definiendo el Liderazgo Consciente

Por Carlos Francisco Restrepo P
Foto por Ricardo Gomez Angel, en https://unsplash.com/

Resulta innegable la influencia que tuvo Martin Luther King en la historia reciente de los Estados Unidos y su legado a nivel mundial. Impresionantes son los resultados que alcanzó el Movimiento por los Derechos Civiles, del cual él era la cabeza más visible; el reverendo estaba claramente comprometido con su causa y tenía gran claridad del cambio que quería lograr.  Igualmente es impresionante el hecho de haber sido ganador del nobel de paz con apenas 35 años, o haber recibido varios doctorados Honoris Causa durante su vida y haber sido nombrado el hombre del año por la revista Time en 1964, y todo eso antes de cumplir 39 años; así como el haber sido merecedor, de forma póstuma, de la medalla presidencial de la libertad (1977) y la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos (2004).

Al revisar los métodos y tácticas del Movimiento de los Derechos Civiles, se hace visible la presencia del líder:  Planeaban con detalle cada acción,  anticipando lo que podría ocurrir y, en consecuencia, preparaban a su gente para que conocieran y supieran enfrentar las diversas situaciones que llegarían a presentarse y cómo superarlas, ayudando así a fortalecer su carácter y su convicción, preparándoles psicológica y emocionalmente para las difíciles tareas que deberían enfrentar en su lucha por los derechos civiles. Con ello, el Dr. King demostraba la aptitud de un estratega, con una gran inteligencia emocional y una concepción táctica centrada en la gente. Además, no pedía a nadie hacer nada que el mismo no estuviera dispuesto a hacer (por su participación activa en muchas de las acciones emprendidas fue arrestado en más de 20 ocasiones), así que, claramente sabía que era trabajar en equipo y lideraba desde el ejemplo.

Y no solo se preparaba a la gente para la lucha, una de las principales virtudes del reverendo fue prepararla para el perdón y para amar al enemigo que habían combatido, así que es evidente que estaba preocupado por las consecuencias que la lucha que se libraba por los derechos civiles traería a las relaciones de largo plazo entre las facciones y personas que en dicha confrontación participaron. Tal enfoque se puede ver con gran claridad en su libro “La fuerza de Amar[1]” donde escribió: “Diremos a los enemigos más rencorosos: A vuestra capacidad para infligir el sufrimiento opondremos la nuestra para soportarlo. A vuestra fuerza física responderemos con la fortaleza de nuestras almas. Haced lo que queráis y continuaremos amándoos. En conciencia, no podemos obedecer vuestras leyes injustas, porque la no-cooperación con el mal es, igual que la cooperación con el bien, una obligación moral. Metednos en la cárcel, y aún os amaremos. Arrojad bombas en nuestras casas, aterrorizad a nuestros hijos, y os amaremos todavía. Enviad en plena noche a nuestras comunidades a vuestros bandoleros para que nos apaleen y nos dejen medio muertos, y aún os amaremos. Pero tened la seguridad de que os llevaremos hasta el límite de nuestra capacidad de sufrir. Un día ganaremos la libertad, pero no será solamente para nosotros. Lanzaremos a vuestros cuerpos y a vuestras conciencias un grito que os superará y nuestra victoria será una doble victoria.”

También puede encontrarse dicho enfoque en su sermón “Amemos a nuestros enemigos[2]”,del cual extracto esta fracción: “La persona que más te odia, tiene algo bueno en él; incluso la nación que más odia, tiene algo bueno en ella; incluso la raza que más odia, tiene algo bueno en ella. Y cuando llegas al punto en que miras el rostro de cada hombre y ves muy dentro de él lo que la religión llama «la imagen de Dios», comienzas a amarlo a pesar de. No importa lo que haga, ves la imagen de Dios allí. Hay un elemento de bondad del que nunca puedes deshacerte. Descubran el elemento bueno en su enemigo. Y al tratar de odiarlo, encuentren el centro de la bondad y ponga su atención allí y entonces tendrán una nueva actitud”.

Además, resulta innegable que la no violencia, como método, no solo es una estrategia para conseguir un determinado resultado, sino que, claramente, es una estrategia que busca que las consecuencias en el largo plazo sean positivas. Es decir, la lucha de Martin Luther King no se trataba solamente de alcanzar la libertad plena de las personas y comunidades que el movimiento representaba, sino de llegar a ser verdaderos hermanos de quienes eran sus enemigos, en una relación mutua y sincera. Tal vez a eso se refería el reverendo cuando en su libro hizo mención a la “Doble Victoria”. 

Foto por Markus Spiskeen https://unsplash.com/

Definir el liderazgo consciente, tratando de trascender el concepto para expresarlo como un modelo, resulta claramente retador pues, debo poner de presente, considero que el liderazgo consciente no puede instrumentalizarse y mucho menos mecanizarse, lo cual no significa que no pueda describirse o que las características que lo componen no puedan cultivarse.

Por supuesto habría que empezar por afirmar que considero que existen y han existido muchas personas que, desde su rol de líderes políticos, religiosos, sociales o empresariales, maestros o padres de familia, reflejan las características distintivas de lo es un líder consciente, varias de las cuales he esbozado en los párrafos anteriores. Obviamente, como podrá suponerse, estoy convencido que Martin Luther King es un ejemplo de lo que el liderazgo consciente es; al igual que creo que el Mahatma Gandhi y Nelson Mandela también lo fueron. Sin embargo, pienso, ninguno de los tres le pondría un nombre a su estilo de liderazgo.

En el liderazgo de estos destacados seres humanos (y de otros que no he mencionado) veo algunos elementos en común: su ser se expresaba con gran fuerza y se reflejaba un elevado nivel de autoconsciencia. Como resultado de esto, eran profundamente humanos, se guiaban por un propósito superior, profesaban un marco ideológico acorde con sus elevados principios morales y su sólido marco de valores, trabajaban permanentemente en fortalecerse, tenían un gran autocontrol, comunicaban de manera muy efectiva lo que querían y ejemplificaban lo que predicaban, además, sin duda alguna, sentían un vínculo muy estrecho con su gente. Pero también eran grandes estrategas, con resultados excepcionales y las consecuencias de sus acciones y decisiones han sido especialmente positivas.

En resumen, para describir el liderazgo consciente, es necesario hacerlo través de cuatro características distintivas o variables, a saber:

  • Un líder consciente tiene un alto interés por los resultados, con visión de largo plazo.
  • Un líder consciente trabaja con la gente y tiene una gran preocupación por su gente.
  • Un líder consciente pone gran atención a las consecuencias e impactos de sus decisiones y acciones, buscando que sean positivas.
  • Un líder consciente tiene un elevado nivel de autoconsciencia.

Si bien, para efectos de describir el liderazgo consciente, cada una de las cuatro variables se puede analizar de forma individual, debo enfatizar que no estamos ante variables independientes, sino complementarias. Y eso es precisamente lo que diferencia al liderazgo consciente de otros tipos de liderazgo: Las 4 características están presentes de forma simultánea, se entrelazan e integran, se nutren entre sí, crecen a medida que interactúan en una espiral de continua evolución, fortaleciendo y potenciando el ejercicio de liderazgo, haciendo de éste el elemento clave para la sostenibilidad y la transformación.

Esta visión general de lo que es un líder consciente aplica perfectamente a cualquier ámbito: político, social, familiar y organizacional. Ahora, con el fin de mostrar la amplitud del enfoque presentado, propongo revisar cada variable desde el ámbito empresarial y organizacional.

  • Tiene un alto interés por los resultados, con visión de largo plazo: Un líder empresarial consciente se preocupa por los resultados de la organización, quiere una organización eficiente y productiva y sabe que la salud financiera es vital para que la empresa pueda cumplir con su propósito. Además, entiende que quien invierte su dinero en una organización espera que su inversión retorne, generando valor y que ese valor sea el mayor posible. No obstante, entiende la diferencia entre corto y largo plazo, por ende, el líder consciente busca que dicha generación de valor sea sostenible y sabe que una visión de largo plazo es la clave de la sostenibilidad.  Por todo esto el líder consciente pone gran empeño a la planeación, haciendo de ella un proceso permanente y recurrente, busca mantener la organización en permanente movimiento, está atento al entorno y se concentra en oportunidades, aprovecha la tecnología e invierte con responsabilidad; impulsa el perfeccionamiento de los procesos productivos, promueve la innovación, cuida los recursos y, además, mide y monitorea lo que está pasando, haciendo del control un instrumento de gestión.
  • Trabaja con la gente y tiene una gran preocupación por su gente: Un líder consciente se siente parte de la humanidad y tiene una gran sensibilidad humana, le gusta la gente y cree firmemente que las personas no son un recurso, sino que tienen recursos.  Sabe que el talento, el verdadero talento, es el recurso más valioso, porque es difícil de encontrar y tiene la mayor incidencia en los resultados. Se concentra en las fortalezas de la gente porque sabe que eso desencadena el talento y es mucho más provechoso que luchar contra sus debilidades, en consecuencia, supera las propias debilidades y se complementa como líder a través de las fortalezas de otros. Así las cosas, el líder consciente comprende que lograr una organización que funcione articuladamente y que genere grandes resultados no es solo un asunto de procesos, estructura, recursos, sistemas de gestión, controles o tecnología, sino también de relaciones, valores compartidos, visión colectiva y propósito común.  Por todo esto, el líder consciente se preocupa por su gente y vela por su desarrollo y bienestar, promueve la confianza, la comunicación efectiva y el trabajo en equipo, más que delegar, empodera, retroalimentando y motivando permanentemente.
Foto por Perry Grone, en https://unsplash.com/
  • Pone gran atención a las consecuencias e impactos de sus decisiones y acciones, buscando que sean positivas: Un líder consciente entiende que no es posible tener una organización sostenible en un entorno enfermo, sabe que una visión de largo plazo requiere acciones en el corto plazo y comprende que la sostenibilidad es un asunto de todos y que nuestro futuro como sociedad, así como el destino del mundo, no depende de nadie más que de nosotros mismos.  Por ello, el líder consciente vela porque el propósito de la organización vaya más allá de producir dinero, siendo algo relevante, que transforme vidas, cree valor para el mundo de forma sostenible y significativa, o deje un legado para las siguientes generaciones. Y, en consecuencia, no ve la responsabilidad corporativa como un medio, sino como un fin en sí mismo, uno que tiene una dimensión económica, una social y una ambiental y actúa diligentemente, con contundencia y prontitud ante cualquier riesgo o afectación por fuera de su control. No obstante, entiende que el objetivo más que mitigar impactos, es lograr que éstos sean positivos; más que cambiar el mundo a través de grandes revoluciones, es hacerlo a través de pequeñas y constantes acciones significativas; más que evitar las huellas, es hacer que dichas huellas siembren futuro.
  • Tiene un elevado nivel de autoconsciencia: La cuarta variable implica que el líder consciente invierte gran energía en conocerse a sí mismo, medita sobre su ser, trabaja permanentemente en hacer visibles para sí las creencias y valores que influencian sus decisiones, analizándolas, revisando su pertinencia y cuestionando aquellas que no coinciden con su proyecto de vida, observa y reflexiona sobre sus pensamientos, emociones y comportamientos, y las relaciones entre éstos, adquiriendo mayor control de sí. Todo esto le ayuda a ser un gran comunicador: intencional, coherente y efectivo, que construye, integra y convoca. El líder consciente refleja y trasmite su esencia de forma permanente, en la cotidianidad, en la intimidad de su familia, con sus amigos y en su trabajo, su SER incide en lo que hace, en que invierte su energía, en cómo aplica y comparte lo que sabe, en cómo usa lo que tiene, en cómo se relaciona y convive, en cómo evoluciona y se proyecta al futuro.  Por tanto, vive en equilibrio, dedica su vida al servicio de un propósito superior, es agradecido con lo que ha recibido y generoso con lo que tiene, busca elegir con libertad y trabaja permanentemente en construir la mejor versión de sí mismo. Tiene una actitud abierta hacia el error y promueve el aprendizaje. Sin ser ingenuo confía en su equipo y entiende que trasmitir aquello que el valora empieza con su propio ejemplo. Se enfoca en lo que quiere construir y conseguir, a partir de una filosofía que orienta sus acciones, en consecuencia, no desprecia las herramientas del management, por el contrario, pero utiliza aquellas que son coherentes con su marco de referencia.

La presencia de un líder consciente inspira e invita a los demás miembros de la organización a crecer en su nivel de consciencia y a trabajar en conocerse a sí mismos también, generando con ello un círculo virtuoso y una espiral de crecimiento que fortalecen a la organización. La presencia de un líder consciente hace que el propósito de la organización se convierta en una causa común, promoviendo un sentido de contribución personal que impulsa la motivación y la productividad.  Claramente, el impacto de ello al interior de una organización es transformador, no habrá temor sino respeto, alegría, apoyo mutuo y corresponsabilidad.

Llegar a ser un líder consciente es posible, pero requiere trabajar primero en un mismo, antes que trabajar en la organización, requiere preparar el camino para la propia transformación y estar dispuesto a apartarse del ego con sus ansias de poder y tener, para que surja el ser que tras de él se esconde y, desde allí, influenciar la transformación de otros.

Llegar a ser un líder consciente es posible, pero requiere prepararse para un camino difícil donde se enfrentarán los propios temores, retando al statu quo, un camino en el que hay que servir antes que ser servido. Tal vez la mejor manera de expresarlo es como hace algún tiempo lo hiciera el Mahatma Gandhi “El más grande, para ser grandioso, debe elegir ser el más pequeño[3]”.

Foto por Levi Xu, en https://unsplash.com/

[1] La fuerza de Amar, Editorial Acción Cultural Cristiana. Madrid, 1999

[2] El sermón completo puede encontrarse en: http://creyentesintelectuales.blogspot.com/2014/11/amando-tus-enemigos-por-martin-luther.html

[3] En el libro Epigrams from Gandhiji (compiladas por S.R.Tikekar. Publicado por la división de publicaciones del ministerio de información del gobierno de India, Nueva Delhi 1971), se encuentra la frase “The greatest to be great has to be lowest by choice”. En dicho libro, a su vez, se establece que la fuente es el libro Mind of Mahatma Gandhi (Ed. Prabhu & Rao), 3rd Edn., 1968.

Fuente fotos: https://unsplash.com/

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